NO A LA GUERRA

LA PAZ SE CONSTRUYE CON DESARROLLO, NO CON ARMAS

Desde SOLMAN nos unimos al sufrimiento de tantos miles de personas que, nuevamente, la guerra está ocasionando. La guerra generará más pobreza, más desigualdad y causará daños irreparables en el planeta. ¿Adiós a la Agenda 2030, al menos en lo de 30?

No somos expertos en geoestrategia política, ni militar, ni económica, ni nada que se le parezca, por lo que nuestras consideraciones provienen del sentido común de las gentes de la calle, de las gentes que ven cómo cada día sus vidas se complican un poco más, a veces, hasta el punto de la desesperación.

A nivel personal me resulta casi imposible encontrar palabras que puedan describir la situación. Me viene a la mente la imagen de aquel primate enorme con la quijada de burro en la mano en plan amenazante. Diría que se me parece bastante a Putin o a Trump o a Biden o a los miembros de la OTAN o al Banco Mundial o al FMI. No sé, se me confunde todo. Me retrotrae a las luchas tribales, a la invasión de Grenada, de Afganistán, de Irak, de Crimea, Siria, Yemen y de tantos otros países intervenidos o invadidos a través de sus inmensas deudas externas. Pero atención, pues nos llenarán de Falsas Noticias desde todos los lados para justificar lo que es injustificable.

¿Cómo es posible que en el siglo XXI estemos con la quijada de burro en la mano? Con más tecnología, con armamento supersofisticado: tanques, fragatas y aviones, pero con un coeficiente intelectual no mucho mayor que el del Primate. El mundo, al que llamamos desarrollado, resuelve los conflictos con la fuerza y, claro, los que caen son los más débiles, los soldados, por supuesto ninguno cercano a los que organizan, propician y hacen la guerra.

Acudir a la guerra como solución a los conflictos es el mayor fracaso social al que podemos llegar: destruir todos los puntos estratégicos del enemigo: centros de altas tecnologías, arsenales de armas, hospitales, destrucción de grandes infraestructuras, causar el mayor sufrimiento de la población, arrasar lo que tantas vidas ha costado construir, sin importar niños, ancianos ni nadie. Estos son los denominados daños colaterales. Me pregunto cuál es el papel de la ONU en estos momentos o el valor de la Carta de los Derechos Humanos o el propio Derecho Internacional. Todo está conculcado con total impunidad.

Una de las causas de por qué pasan estas causas -para mí la más importante- es el déficit democrático de nuestra sociedad, reducido prácticamente al acto de votar cada cuatro años, pero desprovisto de una verdadera participación de los ciudadanos, de una justicia verdaderamente independiente y de mecanismos de control a los abusos de poder. Los ciudadanos no enfrentamos las divergencias a base de bombas, cañonazos o misiles. Los ciudadanos no queremos ninguna guerra. Esa democracia está secuestrada por las élites económicas mundiales que, en nombre de esa democracia, solo defienden sus únicos intereses.

Dentro del capítulo de esos intereses está la industria armamentística, producir herramientas para matar, aunque esas herramientas sean los misiles más sofisticados que podamos imaginar. Y algo que decimos siempre es que las armas no se fabrican para exponerlas en un gran escaparate, sino para usarlas casi de inmediato por aquello de la obsolescencia. Es totalmente urgente una reconversión de esta industria. Todo lo demás de “si trabajamos por la paz, hacemos todos los esfuerzos diplomáticos, buscamos soluciones desde el diálogo”… todo son pamplinas si seguimos manteniendo la fabricación de armamento, con el agravante de que somos los ciudadanos con nuestros impuestos los que financiamos esos inmensos presupuestos para la defensa nacional.

Me cuesta en este punto no pensar de manera buenista e ingenua, pero me imagino la erradicación del hambre y la pobreza, un programa mundial de energías alternativas, programas de investigación y ciencia. Pues todo eso y mucho más se podría conseguir con una mínima parte del gasto militar que va a conllevar esta guerra.

Es urgente un BASTA YA al secuestro de la democracia. No queremos una democracia representativa (que representa solo a las élites). Nos toca a los ciudadanos dejar de mirar para otro lado, salir de nuestro mundo individual y participar activamente en lo que concierne a nuestras vidas. Más pronto que tarde veremos aumentos en la cesta de la compra, incluido el pan, en los piensos para los ganados, en los combustibles, en la energía, en los transportes y los dirigentes nacionales, europeos y mundiales ocupados en la paz mandando provisiones militares y velando por intereses, que no son los intereses de cada día de los ciudadanos.

No sabemos la nueva crisis humanitaria que se generará, ¿cuántos refugiados llegarán, estará Europa preparada para recibirlos, tendrá la misma voluntad política que ha tenido con las demás crisis de refugiados?

Desde SOLMAN, una ONGD cuyo principal objetivo es trabajar para conseguir un desarrollo armónico del planeta no podemos ver la foto de lo que está pasando en el mundo sin lanzar nuestra más enérgica condena y repulsa a esta y a todas las guerras. Somos muy conscientes de las repercusiones tremendas que sufrirán los pueblos empobrecidos del Sur. Sus planes de crecimiento y desarrollo se van a ver atropellados y, en muchos casos, extinguidos. No habrá dinero para hospitales, ni para escuelas, ni infraestructuras, porque el dinero irá para otros menesteres más urgentes. NO ROTUNDO A LA GUERRA, NO ROTUNDO A LAS ARMAS Y NO ROTUNDO A LOS PRESUPUESTOS DE DEFENSA. SÍ A POLÍTICAS DE DESARROLLO E IGUALDAD.