

Durante los tres últimos años y en el período de una semana hemos desarrollado la actividad de un Mercadillo Solidario, el cual tiene como principal objetivo colaborar con aquellos proyectos de producción, en los que hemos participado en su creación, etapa de formación y puesta en marcha de la producción. Pero uno de los principales problemas que tienen estos proyectos es el aspecto de la comercialización, pues los mercados internos son muy escasos, particularmente por la poca capacidad adquisitiva de los habitantes de la zona. Nos referimos especialmente a los proyectos de artesanías, en los que se forman grupos de mujeres que llegan a producir mucho más de lo que pueden vender. Y es por esto que, ante esta situación, nos planteamos el colaborar en la comercialización a través de la actividad del Mercadillo.
También consideramos que, a través de esta actividad, se puede desarrollar un programa de sensibilización, dando a conocer la situación de los países con los que colaboramos, sus condiciones socioeconómicas, sus conceptos y formas de expresar el arte, su cultura y costumbres.
En un principio, pensamos en la posibilidad de abrir una tienda de forma permanente, incluso llegamos a ver un local apropiado, sin embargo, enseguida nos dimos cuenta de que no sería fácil y desistimos de la idea, quedando la actividad reducida a una o dos actuaciones de una semana durante el año. Se nos ha dado bastante bien y la intención es continuar, pero sí siendo conscientes de que es muy poco lo que realmente les ayudamos en ese mencionado ciclo de la comercialización de sus productos. Es necesario profundizar en el tema y buscar nuevas alternativas, sin perder de vista el problema grande y es que el desarrollo no es posible sólo con actuaciones puntuales, sino que debe ir acompañado de una política global que abarque todos los aspectos de la vida humana.
Los países de los que hemos expuesto los productos de nuestro mercadillo han sido principalmente Malí y Togo en África y El Salvador y Guatemala en Centroamérica.
Debemos destacar la generosidad de comerciantes y empresarios de Ciudad Real, quienes nos han cedido gratuitamente locales dignos para la realización de la actividad. De la misma manera es necesario mencionar el esfuerzo de un buen número de colaboradores voluntarios de SOLMAN.